9. Trashumancia & Cordel Sanabrés

Las montañas de Porto han sido durante siglos uno de los grandes destinos de la trashumancia en el noroeste de la Península Ibérica. Cada verano, miles de cabezas de ganado ascendían desde las tierras bajas hasta los pastos de altura de las sierras de Porto, Segundera y Trevinca, aprovechando la abundancia de agua y los ricos pastizales de montaña situados por encima de los 1.500 metros de altitud.

Estos desplazamientos se realizaban a través de una extensa red de vías pecuarias protegidas por la Corona desde la Edad Media. Entre ellas destaca el Cordel Sanabrés, ramal de la histórica Cañada Real de la Plata o Zamorana, que comunicaba Benavente con Porto y permitía el acceso a los puertos de verano donde pastaban vacas, ovejas, caballos y otros rebaños trashumantes.

La trashumancia no solo fue una actividad ganadera. También favoreció el intercambio de conocimientos, costumbres, palabras y tradiciones entre territorios muy alejados entre sí. Su huella permanece en la toponimia, en los caminos, en las majadas de pastores y en numerosos elementos del paisaje cultural de Porto.

La importancia de esta práctica ha sido reconocida internacionalmente. En 2023 la UNESCO declaró la Trashumancia Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Junto a ella, la arquitectura tradicional de piedra seca, muy presente en Porto, también forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial reconocido por la UNESCO desde 2018.

Todavía hoy la ganadería sigue desempeñando un papel esencial en Porto, contribuyendo a conservar los paisajes abiertos, la biodiversidad y una forma de vida ligada a las montañas de la Alta Sanabria.